El Pasaje Eduardo Arosemena Merino, joya arquitectónica que atraviesa el Palacio Municipal de Guayaquil y conecta el Malecón Simón Bolívar con la calle Pichincha, inició esta semana una nueva fase de revitalización con trabajos de pintura exterior. La Dirección Administrativa del Municipio de Guayaquil ejecuta estas labores como parte de un contrato destinado a preservar el patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.
El servicio incluye también el mantenimiento de pintura exterior en la Biblioteca Municipal, el Museo Municipal, el Centro Cultural Olmedo (antigua sede del Club de la Unión) y el Colegio Ana Paredes de Alfaro. Los trabajos, que comenzaron en el Pasaje Arosemena, avanzarán progresivamente hacia las demás dependencias, lo que permitirá una intervención planificada y de calidad.
El contrato contempla un plazo de ejecución de 60 días y permitirá conservar estos espacios emblemáticos, que forman parte de la identidad guayaquileña.
Esta galería peatonal cubierta, inaugurada en 1929, conserva su elegancia de inspiración italiana gracias a sus techos de hierro forjado y cristales importados de Milán, elementos que resaltan la monumentalidad del Cabildo y que serán protegidos y realzados mediante esta intervención.
Nombrado en honor al destacado banquero Eduardo Arosemena Merino, primer presidente de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, el pasaje exhibe cariátides que evocan la cultura griega, pequeños balcones con balaustradas y faroles integrados armónicamente al diseño del Palacio Municipal. Tras la restauración del edificio en 1994, se consolidó como un concurrido espacio para muestras culturales, exposiciones artísticas y eventos organizados por la Municipalidad.
Esta intervención reafirma el compromiso municipal con el cuidado del patrimonio y garantiza que estos sitios históricos continúen siendo puntos de encuentro cultural y motivo de orgullo para la ciudadanía.











