Con emoción, alegría y ganas de superación a través del emprendimiento, 1.230 residentes del Distrito 3 de Guayaquil, se graduaron, la tarde de este viernes, en el segundo ciclo del proyecto “Guayaquil Ciudad Viva, Mente Activa”, una iniciativa de la Alcaldía de Guayaquil ejecutada por la Empresa Pública DASE EP.
El evento, realizado en un ambiente de celebración comunitaria, fue liderado por la alcaldesa subrogante Tatiana Coronel, quien representó al alcalde Aquiles Alvarez.
Este programa, enfocado en la capacitación para el emprendimiento local, capacitó a 1.230 ciudadanos en su segunda fase, sumándose a los 1.003 de la primera, para un total acumulado de 2.203 beneficiarios.
La formación se desarrolló durante 10 semanas intensivas, iniciadas el 24 de noviembre de 2025, en modalidad presencial, utilizando Casas Comunales y sedes aliadas en sectores como Mapasingue, Sauces, Urbanor y Sur.
Coronel expresó su orgullo por los graduados y reafirmó el compromiso municipal. “Porque Guayaquil crece cuando su gente crece, y una mente activa construye una ciudad viva. Desde la Alcaldía de Guayaquil, con el liderazgo de nuestro alcalde Aquiles Alvarez, queremos que sepan algo muy claro: no están solos, tienen en nosotros un aliado estratégico comprometido con generar prosperidad y oportunidades para todos”.
La oferta formativa incluyó, detalló la Alcaldesa, talleres diversificados en áreas como Barbería y Electricidad (incorporadas como novedades), Estética y Cuidado, Artes y Manualidades, Salud y Bienestar, y Producción y Expresión.
Estos espacios no solo transmitieron conocimientos técnicos, sino que fomentaron la autonomía económica, la inclusión territorial y el empoderamiento comunitario, mejorando la calidad de vida y generando oportunidades de ingresos inmediatos para las familias.
La concejala Juana Montero, impulsora del proyecto en el Distrito 3, destacó el esfuerzo colectivo y el impacto transformador. “Guayaquil ciudad viva, mente activa, no es simplemente un proyecto de capacitación, es una declaración de principios, es la convicción de que el progreso no tiene edad ni condición económica”.
El impacto se refleja en historias personales de superación. Jonathan Rodríguez, de 28 años, quien estaba desempleado, se capacitó en productos químicos, enfermería básica y elaboración de jabones, desinfectantes y líquidos.
Dijo que ahora aspira a emprender un negocio desde su hogar para generar ingresos propios y apoyar a su familia. “Aprendí bastante”.
Bélgica Salazar, adulta mayor, participó en el taller de alambrismo y joyería, una experiencia nueva para ella. “Estos cursos nos han ayudado, más que nada a nosotros que estamos en la edad de oro, en la flor de la edad, y a veces no tenemos en qué ocupar nuestra mente”.
Este cierre de ciclo refuerza la visión de una Guayaquil inclusiva, donde la capacitación en territorio se convierte en motor de cambio social y económico, con la Alcaldía como aliado para el progreso de sus ciudadanos.















