El Centro Cultural Olmedo (antigua sede del Club de la Unión) se llenó de energía, identidad y orgullo con “Fiesta en Latinoamérica”, un concierto que reunió a más de 300 asistentes en una celebración de los grandes sonidos del continente. La velada reafirmó el compromiso de la ciudad con el fortalecimiento de la cultura y el acceso ciudadano a propuestas artísticas de calidad.
La Orquesta Filarmónica Municipal de Guayaquil ofreció un recorrido musical que cruzó fronteras y épocas. El programa inició con la vitalidad brasileña de Jamberé y Aquarela do Brasil, del célebre Ary Barroso, cuyas melodías encendieron el ambiente desde los primeros compases. Luego, el público se dejó envolver por los matices venezolanos de Margariteña, de Inocente Carreño, y por la intensidad de Libertango, del maestro Astor Piazzolla, una obra que transmitió la fuerza y la pasión del sur del continente.
El repertorio también destacó la creación nacional. La Obertura, de Leonardo Cárdenas, y Andarelle, del compositor Julio Bueno (inspirada en el ritmo de la costa esmeraldeña), evidenciaron la riqueza y diversidad del talento ecuatoriano dentro de un diálogo musical latinoamericano. Cada interpretación fue reconocida con prolongados aplausos, en una conexión evidente entre escenario y audiencia.
El director de la orquesta, Manuel Campos, explicó que el concierto fue concebido como “un repertorio bastante variado para que disfrute la ciudadanía, denominado Concierto en Latinoamérica, un homenaje a los grandes compositores latinoamericanos”.
Asimismo, subrayó que la agrupación mantiene una visión inclusiva y dinámica, ampliando su propuesta artística durante el año con iniciativas como La Filarmónica en su Salsa y un tributo a Queen, además de preparar un próximo espectáculo de tango filarmónico. Estas propuestas buscan acercar la música sinfónica a nuevos públicos y demostrar que la tradición puede dialogar con expresiones contemporáneas sin perder su esencia.
La respuesta ciudadana fue inmediata. Entre los asistentes estuvo Elena Villegas, quien acudió junto a su hijo tras conocer el evento a través de redes sociales. “Me parece fabuloso que el Municipio de Guayaquil esté enfocado en desarrollar la parte cultural de la ciudadanía; hay que aprovechar este tipo de oportunidades”, expresó.
Con esta presentación, la Orquesta Filarmónica Municipal no solo rindió homenaje a los grandes compositores de la región, sino que consolidó un espacio de encuentro cultural que fortalece la identidad latinoamericana y proyecta a Guayaquil como una ciudad que apuesta por el arte como motor de integración y desarrollo social.









