Más de 63 toneladas de frutas y verduras han sido recuperadas en lo que va del año y hoy se transforman en alimento para 1.672 personas en situación de vulnerabilidad, gracias al proyecto Fruver que se ejecuta en mercados municipales.
La iniciativa, impulsada por el Municipio de Guayaquil junto con la Fundación Diakonía, articula el trabajo de comerciantes, voluntarios y organizaciones sociales para rescatar productos aptos para el consumo y canalizarlos hacia niños, mujeres gestantes, adultos mayores y familias en condición de pobreza.
Solo entre enero y febrero, el programa alcanzó esta cifra de recuperación, incluyendo lo recolectado en la Terminal de Transferencia de Víveres (TTV). Cada producto pasa por un proceso de clasificación, almacenamiento y distribución que garantiza su calidad antes de llegar a los beneficiarios.
El acopio está a cargo del Banco de Alimentos Diakonía, con el apoyo de voluntarios de organizaciones aliadas. Los alimentos son entregados a cinco fundaciones: Amor que Cobija, Desarrollo Integral Vida y Familia, María Montessori, Misión Divina y Otoño Inolvidable, que en conjunto atienden a 1.672 personas.
La recolección se realiza de forma programada en distintos puntos de la ciudad: lunes en el mercado Central (14:00 a 16:30), martes en la plazoleta Gómez Rendón (07:30 a 09:00), miércoles en Caraguay (13:00 a 15:30), jueves en Sauces IX (14:00 a 16:30) y viernes en el mercado de La Florida (14:00 a 16:30), lo que permite sostener un flujo constante de donaciones.
El proyecto se consolidó tras un proceso de socialización desarrollado en 2025 con comerciantes de cinco mercados y de la Terminal de Transferencia de Víveres, quienes fueron sensibilizados sobre el impacto social de sus aportes. A partir de diciembre, la campaña de recolección entró en operación.
Según Judith Rodríguez, del Banco de Alimentos Diakonía, el convenio ha permitido optimizar la distribución de los productos. “Luego de la recolección, los productos son pesados y asignados a las fundaciones de acuerdo con el número de beneficiarios”, dijo.
Desde los propios mercados, la iniciativa también ha generado compromiso. Ana Guamán, comerciante del mercado de Sauces IX, destacó que donar alimentos “es una forma de ayudar a quienes más lo necesitan”, y consideró que este tipo de programas debería mantenerse por el impacto social que genera en la comunidad.









