Un hallazgo histórico está dando nuevas luces sobre la evolución urbana de Guayaquil. Un lote de 41 mapas, que documenta la transformación de la ciudad desde 1770 hasta mediados del siglo XX, será analizado para su posterior publicación digital, acercando a la ciudadanía a la memoria cartográfica de la urbe.
Estos mapas forman parte del fondo bibliográfico Camilo Destruge de la Biblioteca Municipal de Guayaquil, integrado por 91 documentos que cubren una amplia variedad de temas: desde batallas históricas y arbitrajes de límites territoriales, hasta la antigua Gobernación del Guayas, redes de agua potable y mapas geográficos que reflejan la evolución del territorio y la vida de sus habitantes.
El abogado Xavier Flores, asesor de la Alcaldía, destacó cómo la nomenclatura de las calles revela distintas etapas de la historia local. “Antes de la independencia tal vez lo normal haya sido hablar acerca de oficios, por ejemplo, la calle de Los Artesanos, o tal vez la calle relacionada con algún acontecimiento, la calle del Tigre, la calle Cangrejito que viene a ser la calle (hoy) Tomás Martínez (…) Muchos de los nombres del centro son de los alcaldes y personalidades de finales del siglo XIX, Aguirre, Vélez, Luque, todos ellos hicieron historia para 1860, 1870, 1880 y sus nombres quedaron”, indicó.
En paralelo, el Municipio impulsa la difusión de los mapas históricos más relevantes y la creación de nuevos documentos cartográficos actualizados. Según el arquitecto Luis Alfonso Saltos, asesor de la Alcaldía, “los mapas urbanos junto con el repositorio de los mapas históricos tendrán un acceso progresivo para todos los guayaquileños en la página web municipal donde ya están los mapas urbanos y turísticos, pero al mismo tiempo se está trabajando en el fortalecimiento de la información georreferencial del Municipio de Guayaquil”.
La diversidad temática y temporal de estos mapas confirma su carácter multidisciplinario, convirtiéndose en una herramienta invaluable para investigaciones urbanas, patrimoniales y territoriales. Además, representan un recurso con alto potencial para proyectos de conservación, digitalización y difusión cultural, acercando la historia de Guayaquil a nuevas generaciones.











