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Fresia González: una ama de casa de Lomas de Sargentillo que salvó su vida en el Hospital Bicentenario de ...

Fresia González, de 55 años, quien vive en el cantón Lomas de Sargentillo, junto a su esposo, quien se dedica a la agricultura, han formado una familia compuesta por 3 hijos y 8 nietos. Pero hace un mes, Fresia enfermó de COVID-19.

Fresia se cuidaba con todas las medidas de bioseguridad porque vio que muchos de sus allegados y vecinos se contagiaron. Algunos se recuperaron y otros murieron por lo que el miedo siempre estuvo presente en su hogar.

Los primeros días de enero comenzó a sentir algunos síntomas y se hizo varios exámenes que arrojaron un falso negativo. Dudaba de estar contagiada hasta que junto con su esposo decidieron trasladarse a Guayaquil, al Hospital Bicentenario.

“Llegué muy mal, no podía respirar. Los médicos de este hospital desde el inicio, hicieron lo imposible por salvar mi vida. Me trasladaron a la sala de cuidados intermedios y al no tener mejoría y sin camas disponibles en hospitales públicos me tuvieron que intubar de emergencia por más de una semana. De ahí no recuerdo nada, hasta cuando me levanté y una doctora me dijo ‘tranquila, voy a sacarte el tubo’. Ahí recién me enteré que estuve una semana inconsciente. Ellos me explicaron que tomaron esa decisión para salvar mi vida, agotaron todos sus esfuerzos por salvarme. Han sido muy buenos profesionales conmigo. Durante este largo tiempo me han tenido comunicada con mi familia por medio de videollamadas. Ahora me voy de alta y estoy feliz. Aún falta recuperarme, pero ya con el amor y junto a mi familia lo lograré, gracias a la Alcaldesa de Guayaquil y al equipo de profesionales que tiene en este hospital que ayudan a salvar tantas vidas de este virus mortal, no solo de esta ciudad, sino de todos lados”, narró la paciente.

El director del hospital, Iván Barreto, señala que “le brindamos los medicamentos y atención profesional necesaria. Es así que en un mes aproximadamente hemos podido recuperarla y darle de alta. Este tipo de milagros son los que más nos llenan de felicidad y sabemos que estamos haciendo bien las cosas”.

El personal de salud que atendió a Fresia le hizo un homenaje para despedirla porque su alta coincidió con el primer año de la pandemia. Durante ese tiempo se han dado 24.948 atenciones en las instalaciones del Bicentenario, que en el mes de mayo abrió sus puertas para atender a pacientes con COVID-19 en plena pandemia que vivió Guayaquil.

Fresia se reunió con su familia entre abrazos y lágrimas. Se despidió con una bendición y agradecida porque Dios le dio una nueva oportunidad de vida.